Si esto es el éxito, prefiero no tenerlo.
A mí me costó entenderlo, no te creas. Tuve que mudarme de país para pillarlo, jaja.
Me refiero a gente que factura bien. Que vende, que cobra, que mueve dinero.
Y aun así, viven con la lengua fuera.
No tienen tiempo, ni calma, ni vida.
Y tú los ves y piensas:
“joder, si esto es el éxito, prefiero no tenerlo.”
Porque no se trata solo de ganar pasta.
Se trata de vivir bien mientras la ganas.
Y eso, casi nadie lo está haciendo.
La mayoría vive con la cabeza a mil, rodeada de gente igual de quemada, corriendo detrás del siguiente objetivo “brillante”, sin disfrutar de nada.
Y claro, con ese entorno, da igual lo que factures.
Nunca te vas a sentir libre.
A mí me costó entenderlo, no te creas. Tuve que mudarme de país para pillarlo, jaja.
Pero cuando cambié de entorno, cambió todo.
Empecé a ver otra forma de vivir, otra forma de currar, otra forma de ganar.
Más tranquila. Más libre. Más mía.
Y eso es justo lo que pasa aquí en Andorra.
Hay gente que tiene negocio, que gana bien, pero que también vive bien.
Que se permite parar, que se cuida, que viaja, que tiene tiempo para su familia.
Y cuando estás rodeado de esa gente, se te pega.
Porque empiezas a ver que se puede.
Y cuando ves que se puede, cambias.
Así de simple.
Si quieres ver desde dentro cómo se hace, cada día escribo un email enseñándolo todo. Apúntate abajo.

