Por qué yo no uso Instagram (y por qué no deberías usarlo tú tampoco).
No quiero ser preso de las RRSS infernales.
Te voy a decir una cosa que a la gente que vende por internet le da miedo decir en voz alta:
Yo no quiero vivir de Instagram.
No me refiero solo a que no quiero ser influencer. Me refiero a que no quiero tener que publicar cada día. No quiero gustar a desconocidos random. No quiero que me conozcan por reels. Y no quiero estar pendiente de si el algoritmo se levantó de buenas esta mañana porque mi negocio depende 100% de él.
En resumen, que no quiero ser preso de las RRSS infernales.
A lo mejor tú tampoco. A lo mejor tú también estás hasta las pelotas de sentir que si no haces contenido… no existes. Y que si no existes… no vendes. Eso le interesa que pienses a los que venden cursos tipo “Cómo crecer en Instagram”. Pero sabes qué pasa?
Que es mentira. Puedes tener un negocio libre y altamente rentable que financie la vida que has elegido mientras Instagram ni se entera de que existes. ¿Que cómo lo sé? Pues porque llevo desde el 17 haciéndolo. Y te digo una cosa: si yo puedo, por supuesto que tú también puedes.
Lo que pasa es que te han taladrado tanto el cerebro con esa mentira de que “tu cliente está en Instagram”, o “si no subes contenidos a diario no te descubrirá ni el tato” que ahí sigues. Preso de esa mierda. Esa que empieza con:
venga, voy a ser constante, a ver si lo consigo esta vez…
Y termina con:
estoy hasta los cojones, dónde está el puto botón para borrarme esta abominación.
Por eso es importante que entiendas que lo que te cansa no es tu negocio. Lo que te cansa es el show que te han hecho creer que necesitas montar para vivir cojonudamente de él.
Presencia no es lo mismo que sistema. Tú no necesitas estar “visible” cada día. Tú necesitas un sistema que funcione cada día aunque tú no estés. No es lo mismo.
Si tú tampoco viniste al circo online para ser influencer, suscríbete abajo. Cada día te mando una idea para montar ese sistema. Sin redes. Sin postureo. Sin esclavitud.

